Innovación ¡Ahora!

Como ha sucedido en toda nuestra historia, las grandes crisis actúan como catalizadores del cambio. El 2020 no ha sido la excepción, transformándose la pandemia de covid-19 en el principal motor de innovación en todo el mundo. Esta crisis global, que vino a romper con una racha de un poco más de medio siglo de relativa estabilidad, en Chile fue un segundo gran remezón, sobrepuesto al contexto de crisis social que comenzó a finales del 2019. El entorno completo cambió y la volatilidad e incertidumbre se tomaron la escena, volviendo nuestra realidad compleja y ambigua. 

Todos los aspectos de nuestra vida han requerido que innovemos: disminuir el contacto cercano con otras personas, usar protección como mascarilla, lavado permanente de manos, medir nuestra temperatura, restricciones al movimiento, trabajar desde casa o transportarse intentando mantener distancia. Como padres tuvimos que tomar el papel de profesores y perdernos horas en pantallas, como emprendedores cambiar la estrategia del negocio, cerrar el negocio, abrir uno nuevo, aprender y adaptarse para sobrevivir. Todo este cambio en contexto de crisis sanitaria, climática y social seguirá exigiéndonos innovar como personas, padres, hijos, parejas, ciudadanos, trabajadores, empresarios, científicos, legisladores, jueces, o cualquiera sea nuestro rol en el entramado social. 

Y la gran dificultad está en que no queremos hacerlo. Nos cuesta, nos asusta y nos aleja del estado de confort, de lo que ya conocemos y sabemos. Este desafío tan urgente en el estado actual de las cosas es inevitable. Ya no podemos ponernos “de perfil”. Entonces, el primer obstáculo para innovar está en la voluntad de llevar ese impulso adelante. Las nuevas circunstancias, y el abrumador nuevo conocimiento, que muchas veces tiende a inmovilizar, requiere más que nunca la construcción de nuevos caminos para resolver los desafíos. 

Por lo demás, no se trata solo de enfrentar nuevas problemáticas, sino que también las antiguas, algunas aceptadas dolencias que ya son parte del inventario. Adaptarnos es una decisión difícil, porque incorpora el objetivo de descubrir lo nuevo, requiriendo miradas que atentan a la lógica desde el comienzo. ¿Cómo voy a saber a dónde voy a llegar si no sé cuál es el camino?... La innovación es un proceso contra-intuitivo, que requiere dar un paso adelante a ciegas.

Sin embargo, no queda más tiempo. Ya no podemos seguir haciendo las cosas de la misma manera.

En lo individual tuvimos que rápidamente adaptarnos e innovar. En lo colectivo, a pesar de que es más complejo, puesto que deben romperse ciertos equilibrios culturales que han tomado tiempo en construirse, a nivel operativo nos hemos adecuado a las circunstancias.

Los negocios no pueden quedarse instalados en el mismo modelo, en la misma forma de relacionarse con clientes, sus colaboradores y la comunidad, en la misma manera de operar, sin revisar y explorar sus procesos, sus equipos, su oferta de valor para clientes finales e internos. 

La competencia avanza demasiado rápido. Los que antes fueron factores rígidos ya no lo son tanto, y esas ventajas ganadas están desapareciendo. La posición no está asegurada. La única forma de mantenerla o mejorarla es innovando ¡ya!

Hay mucha y muy buena literatura del aprendizaje acumulado los últimos años en innovación, incubación de startups y pivotaje de negocios. Estas metodologías  (Lean  Design Thinking y Agile), y sus experiencias aplicadas tanto en empresas emergentes como en grandes corporaciones son una buena compañía para ejecutar apropiadamente, sin olvidar las distintas metodologías de gestión del cambio. Pero para comenzar, lo que realmente se necesita es esa esquiva voluntad de innovar. Y se necesita ahora. 

Leave a Comment