Aprender a fallar

En el emprendimiento existe un mantra antiguo “Si vas a fallar, que sea rápido”. Un enunciado que tiene más de 150 años y que Sakichi Toyoda, rey de los inventores japoneses y padre de la Revolución Industrial de ese mismo país le regaló al mundo. Y es que Toyoda creía que si identificas un error cuanto antes, y lo corriges, ahorrarás mucho dinero. En un contexto incierto, hiper cambiante y ultra competitivo como el actual, fallar rápido se ha vuelto la herramienta principal de muchos emprendedores.

 

Fallar es parte de tu proceso

La 3ª regla del manifiesto de Lean Startup dice: El fracaso es una parte integral de la búsqueda. Una de las principales diferencias entre una startup y una empresa consolidada es que las startups van de fracaso en fracaso. El modelo de negocio se está buscando, por lo que el error tiene su sentido y es parte del proceso. 

Más del 75% de los nuevos proyectos fracasan y los diagnósticos varían, pero hay algo cierto; evitarlos ahorraría muchos dolores de cabeza. Sin embargo, al evitar el fracaso también estaríamos evitando grandes oportunidades de innovación o de mejorar lo que ya tenemos. Reed Hastings, CEO de Netflix, en una entrevista dijo: “Hemos cancelado muy pocos shows (…) Tenemos que tomar más riesgo, ya que deberíamos tener una tasa de cancelación más alta” y lo que deberíamos entender de su frase es que no le teme a fracasar, en este caso, a cancelar series, y que el fracaso debería ser parte de encontrar esos shows que destaquen en la plataforma.

El fallar debería estar integrado en el proceso, si no se incentiva el fallo o no ponemos las facilidades para lograrlo, difícilmente nuestros proyectos darán el salto inicial.

 

Detecta, Analiza y Adapta

Detectar errores en etapas tempranas es la única forma de minimizar el riesgo de fallos. Sin embargo, si las personas son tan reacias a hablar cuando han cometido un error. ¿Cómo se pueden identificar estos problemas con la suficiente antelación para hacer algo al respecto?. Tenemos que separar la emoción y opinión de los datos y los hechos.

Una alternativa es a través de una metodología lean llamada Jidoka (Justo a tiempo) - desarrollada por Toyota a finales de 1800 - que permite visualizar los problemas durante el flujo de trabajo. Cualquier proceso puede usar esta técnica. Lo primero es implementar alguna manera para destacar los problemas que requieran atención inmediata, lo que puede ser tan simple como monitorizar o automatizar una alerta cuando nuestro sitio se cae o poner una tarjeta en la columna de “bloqueado” en nuestro Kanban. Lo siguiente es hacer una retrospectiva, no con el fin de buscar culpables, sino que para recopilar información que permita analizar y entender los hechos que produjeron los problemas. Quitar el factor humano y emocional nos ayuda a pensar en las razones y factores que influyeron en los errores. Por último hay que adaptarse; con los datos recopilados y analizados debemos tomar las acciones necesarias para evitar que los errores vuelvan a ocurrir. No queremos tropezar con la misma piedra una y otra vez, que no todo quede en papel y olvido.

 

Problemas a detectar

Saber que quiere el cliente

Creemos saber lo que nuestro cliente quiere, incluso creemos entender sus problemas en profundidad. Sin embargo cuando le entregamos nuestra solución, ésta no le es útil o tiene funcionalidades que nadie usa o entiende, por el simple hecho de que nunca le preguntamos si nuestra idea era realmente lo que necesitaba. Probar con el cliente nos da una visión mucho más clara de que es lo que quiere y duele, por lo tanto, probar y experimentar debe estar en nuestro proceso de construcción. Sal y ve a buscar las respuestas de tus clientes.

Exceso de planificación

El plan es necesario, sin lugar a dudas, no es llegar y empezar a crear algo sin tener un norte. Pero debes dejar de lado la sobreplanificación, ya que no solo terminas intentando adivinar el futuro con exhaustivos análisis de mercado, o en búsqueda de clientes perfectos, sino gastando excesiva energía en lograr el plan que te dé la seguridad de decir “ahora es el momento”, lo que no es necesario. El fundador de LinkedIn, Reid Hoffman dice: “Si no te da vergüenza la primera versión de tu producto, lanzaste muy tarde”.

No tienes una visión ni un “porqué”

La mayoría de las empresas no tienen idea de por qué los clientes eligen sus productos. Sin embargo, las compañías exitosas ponen su enfoque en el cliente y se mueven bajo tres preguntas que forman el círculo dorado del cual habla Simon Sinek en una reconocida charla  TED :“¿Qué?” “¿Cómo?” “¿Porqué?”. Es una manera inteligente de partir desde el principio, de lo central: ¿Por qué existe tu empresa? ¿Por qué te levantas cada mañana? Muy pocas empresas e inclusive personas conocen en realidad porque están haciendo las cosas, y eso las lleva a cometer errores.

 

Lean Startup

En Move Lab utilizamos uno de los conceptos básicos del Lean Startup: construir, medir y aprender. En la práctica, esto significa que probamos ideas de forma rápida y económica, para validar si es o no una buena idea, reducir la incertidumbre y riesgo y, en última instancia, evitar costosas fallas. La misión es encontrar el equilibrio entre deseabilidad, factibilidad y viabilidad.

Para hacer esto, que es bastante sencillo, se debe:

  • Crear una lista de supuestos e hipótesis para probar cada idea
  • Priorizar por riesgo (al probar primero los supuestos más grandes y las hipótesis más riesgosas, evitamos desperdiciar dinero más adelante)
  • Realizar experimentos para saber qué funciona y qué no. Descarta las ideas que agregan poco o ningún valor a la empresa o al usuario.
  • Utiliza los datos del experimento para decidir qué será lo siguiente a probar.

Empieza con experimentos pequeños y baratos para reducir la incertidumbre y evitar malgastar dinero. Lo aprendido durante el proceso de validación de ideas será mucho más valioso que lo que perdamos, dándonos un balance positivo al final del proceso.

 

Aprender rápido

Pero si aún tienes dudas del tipo “¿Y si no funciona?”, “¿Nos vamos a demorar mucho?”, “Nadie lo usará” te podemos dar unos últimos consejos:

  • Deja de tener miedo a los fallos y empieza a adoptarlos como parte del proceso. Pero recuerda, no se trata de buscar culpables.
  • Entender qué fue lo que falló para aprender a detectar a tiempo y tomar acciones para evitar esos errores en el futuro.
  • Usar la validación y la experimentación como herramienta que decida con evidencia las buenas y malas ideas.

Ya es tiempo de cambiar el mantra “Si vas a fallar, que sea rápido” por “Si vas a aprender, que sea rápido”.

 

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